viernes, 12 de enero de 2018

El cucú del infierno

 ... somos lo que fingimos ser, 
así que debemos tener cuidado con lo que fingimos ser.
 - KURT VONNEGUT

La ficción producida por un autor creativo y habilidoso muchas veces da mejor cuenta de los fenómeno sociales que muchos cientistas. A continuación transcribo unos fragmentos de Madre Noche de Kurt Vonnegut que refieren a un fantástico ".. cucú del infierno ..." para describir las características de una mente totalitaria ...
"Nunca he visto un demostración mas sublime de la mente totalitaria, una mente que se podría comparar con un sistema de engranajes cuyos dientes se han limado al azar. Esta máquina de pensar de dientes desparejos, impulsada por una ibido común o inferior a la medi a, funciona con la inanidad convulsiva, ruidosa y chillona de un reloj cucú en el infierno."
[...] "Lo mas apabullante de la mente totalitaria es que los engranajes mutilados están rodeados por hileras de dientes en estado de impecable mantenimiento, que funcionan a la perfección.De ahí el reloj cucú del infierno: da la hora exacta por ocho minutos y treinta y tres segundo, se adelanta catorce minutos, da la hora exacta por seis segundos, se adelanta dos segundos, da la hora exacta por do horas y un segundo, se adelanta un año.Los dientes faltantes son verdades sencillas y evidentes, verdades accesibles y comprensibles aun para los niños, en la mayoría de los casos.Se trata de la eliminación intencional de algunos dientes del engranaje, la omisión intencional de ciertos datos obvios."
[...] "Por eso Rudolf Hess, el comandante de Auschwitz, podía usar los altavoces para alternar una música excelsa con llamadas para los transportadores de cadáveres ..."
Fragmentos del Capítulo 38. Oh, dulce misterio de la vida de la novela Madre Noche de Kurt Vonnegut - La bestia Equilátera 2016.

El mal pornográficamente exhibido y el bien supuestamente subrepticio y clandestino aparecen unidos en un personaje polémico que finalmente resuelve su conflicto de una manera ejemplar aunque nada de lo que ocurrió pueda ser cambiado. Si bien la obra fue escrita y publicada en 1961 y refiere a la vida de un espía estadounidense a la vez que presunto nazi residente en Alemania durante la segunda guerra tiene ciertos pasajes que podrían se usados para describir situaciones y modos comunes en nuestra sociedad actual bajo el régimen fascista que hoy padecemos.
Probablemente ello ocurra debido a que el pensamiento totalitario siempre es igual y se comporta como el cucú del infierno. 

Hasta la próxima.


lunes, 18 de diciembre de 2017

"Los monstruos existen ..." somos nosotros ...

Reproducimos la nota de Federico Pavlovsky en la contratapa de P12 de hoy ...

Rostros familiares

Por Federico Pavlovsky

El 10 de julio de 1941, en un impronunciable pueblo de la Polonia ocupada, Jedwabne, a 190 km de Varsovia, se produjo uno de los hechos más crueles e increíbles que registra la Segunda Guerra Mundial. Durante algunas horas de ese día de verano, un pueblo de 3000 habitantes fue el escenario en donde se desarrolló un asesinato colectivo. Ese día, mil quinientas personas mataron o vieron matar a otras mil seiscientas, éstas últimas de origen judío, y en el exterminio no hubo ninguna distinción entre hombres, mujeres, niños y ancianos. Solo siete personas sobrevivieron al ser salvadas por una familia polaca (el matrimonio Wyrzykowski) que, justamente, por ese acto de solidaridad fue perseguida por años. La historia, tan escalofriante como atroz, fue negada por décadas hasta que el historiador polaco judío Jan T. Gross publicó en el año 2001 el libro, Vecinos: El exterminio de la comunidad judía de Jedwabne, una publicación que se convirtió en bestseller en Estados Unidos y Polonia, donde desató un debate nacional sin precedentes. El libro se construyó recogiendo el testimonio de las únicas siete personas que sobrevivieron a la masacre, y en los archivos de dos juicios celebrados por las autoridades comunistas en 1949 y 1953. Una de las particularidades de esta masacre es que en la Polonia ocupada por los nazis, los alemanes no ordenaron la matanza ni participaron de ella, tan solo se limitaron a autorizar el devenir de los acontecimientos y sacar fotografías. Un crimen colectivo realizado por una comunidad de vecinos, de individuos “comunes”, en donde la mayoría de los hombres participaron activamente, y el resto observó de forma pasiva pero cómplice. La secuencia fue desvastadora. Con golpes y diversas torturas, todos los judíos fueron arrastrados dentro de un granero, encerrados ahí, para luego prenderles fuego. Sometidos a toda clase de humillaciones, los judíos fueron obligados a realizar actos de feria, ejercicios gimnásticos ridículos, y toda una serie de vejámenes antes de ser ultimados por sus vecinos. A esto le siguió la confiscación de los bienes “abandonados”, el silencio generalizado, y un olvido sistemático y colectivo de lo acontecido. Las personas fueron aniquiladas, pero sus propiedades intactas fueron apropiadas por sus ejecutores. Gross señala que se trató de un asesinato en masa en un doble sentido, por el número de las víctimas y por el número de los verdugos. Los mataron de modo frenético, barbárico, y de múltiples maneras, a unos con herramientas de metal, a otros a cuchilladas, a otros a estacazos.


Uno de los elementos más perturbadores de esta historia es que rompe el arquetipo de monstruo que comete actos inhumanos. Como señala el texto de Gross, en Jedwabne los verdugos fueron unos polacos normales y corrientes. Eran hombres y mujeres de todas las edades, y de las profesiones más diversas. Buenos ciudadanos. Y lo que vieron los judíos, para mayor espanto y desconcierto, lo último que alcanzaron a ver, fueron solo rostros familiares. Vieron a sus propios vecinos devenidos en asesinos voluntarios. Un ejemplo en donde la horda, la furia de una masa resentida que por distintos motivos se contamina con las ideas de diferencia y superioridad, elimina los límites y las responsabilidades individuales. Distintos informes detallan que los habitantes de Jedwabne de la posguerra sabían perfectamente que los judíos del pueblo habían sido asesinados por sus vecinos durante la guerra, y no por los nazis.

La historia permaneció prácticamente oculta hasta la publicación de Gross (2001) y cobró una mayor difusión gracias al estreno de la extraordinaria película polaca, “Poklosie”, (o “Secuelas” 2012). Escrita y dirigida por Wladyslaw Pasiloski, narra la historia de la matanza y recibió en Polonia severas críticas, amenazas, y un verdadero boicot por parte de sectores nacionalistas polacos que niegan lo ocurrido ahí, y en otros pueblos similares, ya que éste no fue el único caso. Recomiendo leer el reportaje publicado en Páginai12, realizado por Luis Bruschtein, a la filósofa y poeta Laura Klein, “Jedwabne, la vergüenza de los polacos”, ya que ella tuvo familiares asesinados en ese pueblo. Así, también, el artículo de Ana Wajszczuk en el diario La Nación, “La vecindad del mal”.

La historia de Jedwabne representa un acontecimiento testigo de hasta dónde puede llegar un grupo de personas comunes, de rostros amigables y familiares, ante ciertas circunstancias de contagio del odio más visceral, y donde no hay ninguna cabida para la reflexión y la empatía. 

En la obra teatral Potestad, de Eduardo Pavlovsky, un médico conquista al público a través de un relato dramático donde detalla cómo ha sido despojado de su hija. Esta emoción se revierte sorpresivamente en los minutos finales del monólogo, cuando revela su condición de médico apropiador de la dictadura. Por aquel entonces, muchas personas le recriminaron al autor-actor haberle otorgado rasgos tiernos y cálidos al personaje del genocida.

El escritor y maestro del terror Alberto Laiseca decía que los monstruos existen. No se refería, por supuesto, a seres con colmillos, Quasimodos, u hombres-mosca, sino que hablaba más bien del comportamiento de los seres ordinarios, de aquellos que habitan en tantos pueblos lejanos y ciudades cercanas de este mundo, y que pareciera que solo están esperando a que alguien se anime a dar la orden de ataque.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Unidad del Peronismo

Al final el tipo tenía razón. Sé que muchos me van insultar en idiomas extraños y con diversas metáforas por este reconocimiento pero el tipo tenía razón.

La práctica política terminó por convalidar de hecho lo que solo aparecía como una especulación teórica de la política argentina y que muchos de buena o mala leche tildaron de "pelotudez".

No hubieron pomposas y publicitadas reuniones para "armar" este día de hoy. Como todo proceso social significativo es/fue la consecuencia de una multiplicidad de hechos mas o menos conscientes y/o mas o menos espontáneos, mas o menos caóticos o coordinados.

La cosa arranca hace tiempo con los reiterados y sugestivos mensajes vaticanos críticos del capitalismo y de las sociedades que no cuidan el trabajo y a los viejos y llega hasta al otro extremo del arco político aterrizando en los explosivos discursos consignistas de la izquierda vernácula antiK que por fin parece reconocer que había algunas diferencias entre Cristina y Macri.


La realidad emergida hoy como hecho duro de la política argentina es que toda esa masa informe y metamórfica autodefinida como Movimiento Peronista que incluye a los Renovadores, los Federales, los Ks de la Unidad Ciudadana, el Movimiento Evita y otras expresiones menores aliadas como los Radicales K, Nuevo Encuentro, Comunistas K, las CTA s, la CTEP, el neomoyanismo mas o menos disidente, los gordos triunviros del "ni si, ni no, sino todo lo contrario", las organizaciones de DDHHs Ks y las no Ks, el defensor del pueblo Amor, el episcopado, la iglesia de Córdoba, los curas villeros, los progres sueltos, las agrupaciones de jubilados, etc, etc, etc, todos, todos los adscriptos al llamado campo popular y también algunos que no tanto, actuaron al unísono en defensa de la sociedad para desarticular la maniobra del gobierno de MM destinada a institucionalizar las reformas impuestas por sus socios imperiales y los organismos internacionales rectores del capitalismo salvaje. 

Este proyecto del régimen oligárquico y las maniobras llevadas a cabo para lograr su aprobación que incluyeron el burdo intento de convalidar el quórum en diputados con dos diputruchos, fracasó estrepitosamente. Fracasó y de inmediato provocó las infantiles quejas, pataleos y berrinches de sus acólitos y amanuenses.

Al final el tipo tenía razón. Guillermo Moreno tenía razón.


El tren va a chocar, decía y hoy lo dicen todos, propios y ajenos, hasta el mismo presidente lo reconoció públicamente sin reparos. Todo dependía según el presidente, de que estos proyecto se aprueben ... y hoy no se aprobaron. 
Lo que ocurra mañana es incierto ahora se esta hablando de que intentarán otras vías para lograr lo que hoy no pudieron pero lo cierto es que hoy el proyecto no pasó y es la primera gran derrota política del régimen. Y es una derrota provocada objetivamente por  una acción unificada del Movimiento Peronista y sus aliados en el campo popular.

Escuche por allí decirle al tipo que hablaba de la unidad que atrasaba 50 años. Mirá como atrasaba ... la tenía reclara el tipo y los hechos lo demostraron. Sin magia ni complicadas elucubraciones teóricas. Unidad para la toma del poder. Después poroteamos si queres pero sentados en la Rosada con los resortes en la mano.

A la hora de infringir cierto daño al enemigo no importaron ni Pichettos, ni Cristinas, ni Bossios, ni Randazzos, ni si sos trosko o progre de izquierda o un poco mas reformista o peronista de la primera hora, importó el pueblo movilizado y la unidad del peronismo y de éste con sus aliados de siempre en el campo popular. 


Por supuesto que sin el pueblo movilizado en las calles no hubiera habido hecho significativo. Ese es el gran actor protagónico sin el cual nada es posible, como en el 45 cuando los que se refrescaron las patas en la fuente todavía no sabían que se convertirían en peronistas.

Hasta la próxima.




lunes, 11 de diciembre de 2017

Defender la democracia no es seguro de nada.

Ayer se cumplieron 34 años de la asunción de Alfonsín al cargo de Presidente de la Nación elegido en unos comicios tan libres y democráticos como podrían serlo en ese momento. Algunos han pretendido instalarlo como el padre de nuestra "recuperada" democracia al ser designado después de que se retiraran en derrota y deshonrados los delincuentes genocidas luego de los años de terror, oscuridad y muerte. Pero no debemos confundirnos.

La Democracia (burguesa), que viene a ser una forma de organización que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía o pueblo y que 
tan cívicamente insisten en defender muchos ciudadanos bienpensantes, históricamente, solo tiene como padres a la clase burguesa, a los burgueses, es decir a los varones, mayores, propietarios, letrados que la inventaron para consolidarse y perpetuarse en el poder luego de destituir a las monarquías absolutas bajo cuya sombra enriquecieron y acumularon poder con sus negocios.

En ningún caso ingresaban a esa categoría ni accedían a los derechos conquistados de "ciudadano" o "pueblo", ni mujeres, ni niños, ni foráneos, ni negros, ni indios, ni pobres, ni chusma, ni siervos, en fin las mayorías debían quedar fuera.
Un caso paradigmático de esto es que hasta mas allá de mediados del siglo XX la democracia boliviana solo incluía a menos del 20% de la población total. Solo después de la reforma constitucional llevada a cabo bajo el gobierno de Evo Morales que instaura la República Plurinacional se puede decir que es democracia ha dejado de ser burguesa para convertirse en algo diferente aún en proceso de consolidación.

Con el tiempo y por medio de permanentes enfrentamientos, casi siempre violentos y sangrientos, con una pornográfica producción de cadáveres proporcionados por los sectores subalternos, la burguesía cedía ciertos derechos a otros segmentos sociales excluidos inicialmente en aquella democracia cerrada. Ese proceso en nuestra sociedad ha tenido idas (las menos) y retrocesos (los mas) y está registrado en  las diversas  redacciones de las cartas constitucionales y documentos fundacionales que les dieron lugar en cada caso. 

Dichas redacciones y documentos no son otra cosa que la consecuencia legal del resultado de los enfrentamientos cruentos o no, que hubieran tenido lugar en la disputa por el control de las "riquezas naturales" y del excedente del producto del trabajo humano sobre ella. Es decir que la Constitución Nacional fue y es una declaración jurídica formal de los sectores dominantes, vencedores circunstanciales de aquella disputa, que establece cuales serán sus propios límites en el ejercicio del poder político sobre el resto de la sociedad, s decir los vencidos.

La prueba misma es la caída  de Alfonsín a manos de los intereses oligárquicos vernáculos  y proimerialistas que son los mismos que hoy nos gobiernan. 

Si los sectores populares, es decir la gente común, no toman consciencia y no logran invertir la actual correlación de fuerzas, asumir el poder político y económico y derogar nuestra constitución liberal  para imponer una nueva que consagre los derechos de quienes objetivamente no formamos parte de las actuales clases dominantes todo seguirá peor. El horizonte actual no es otro que el fascismo institucionalizado en nuestra sociedad.


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