miércoles, 4 de noviembre de 2015

Ganar la calle

Hay muchos asombrados, dolidos y enojados por el sorpresivo resultado de las elecciones del domingo pasado y el duro golpe que significó tener que digerir la estremecedora realidad de una María Eugenia Vidal instalada en la gobernación de la PBA haciendo pata ancha en territorios que hasta ese día eran considerados bastiones inexpugnables para el partido de la reaccion conservadora. Muchos de esos asombrados, dolidos y enojados desde ese día caminan por la vida despotricando malamente contra propios, ajenos e indiferentes profiriendo insultos y proponiendo graves y profundas discusiones autocríticas(?) sobre supuestos errores y/o traidores y/o bombardeos mediáticos plenos de sucias campañas orquestadas por el artero enemigo.

Me viene a la memoria ese principio del saber militar que asegura que la infantería es la reina de las batallas. Es que sin ocupación efectiva del territorio no habrá victoria posible. Un buen ejemplo fue la guerra de Viet Nam donde a través de bombardeos estratégicos, el imperio desaforado desató la mayor lluvia de explosivos por metro cuadrado de toda la historia sobre un minúsculo territorio y sin embargo nunca alcanzó a ocuparlo ganando múltiples batallas pero perdiendo la guerra.

En democracia, una forma bastante mas civilizada de dirimir diferencias de intereses
que la guerra, lo principios no son muy diferentes, las batallas las ganan quienes al final han logrado ocupar efectivamente el territorio con tropa propia.

Después de una derrota y ante otra batalla inminente y definitoria, corresponde
necesariamente una mínima autocrítica para corregir los errores y debilidades mas groseras si eso es posible aunque por razones de oportunidad y tiempo es altamente desaconsejable sumergirse largas reflexiones teóricas, amargos reclamos, discusiones estériles y debates emocionales al interior de la fuerza propia. Abocarse a lo inmediato es lo urgente, en este caso se requiere lograr una victoria táctica en lo inmediato para luego abocarse a los objetivos estratégicos.

En el reportaje publicado en P12, realizado por Werner Pertot al intendente electo del partido de Tres de Febrero por la Alianza Cambiemos, Diego Valenzuela,  el intelectual orgánico y  actual funcionario de la administraión Macri en CABA y discípulo académico de otro orgánico de la reacción conservadora como lo es el historiador militante don José Luis Romero, nos explica como hizo para ganale a Curto después de 24 años:
"Hay varios factores. El primero: ellos abandonaron la calle, no tenían mesas en las esquinas. Recién se las vio al final y tenía un componente burocrático: el empleado que estaba mirando la hora. Nosotros, durante casi tres años, hicimos contacto directo con el vecino. No con actos, con el dirigente adelante y el público atrás intermediados por punteros. No pagué sueldos. Fue toda militancia voluntaria. El timbreo fue una herramienta muy usada. En segundo lugar, el desgaste lógico de una gestión que acumuló problemas y hacía obras porque venía la elección. Y en tercer lugar, la boleta fue competitiva: Macri, cuando empezó, tenía una potencia incierta y hoy estamos ante un posible presidente, además Vidal puso un plus y nos ayudó muchísimo. Le saqué 13 puntos a Curto."
La alianza que representa la reacción conservadora apoyada por el masivo bombardeo estratégico que representaron los medios concentrados pero sobre todo ocupando metódicamente el territorio con tropa propia de la mano de punteros y aliados secretos ganaron una  batalla histórica en su guerra contra el proyecto Nacional y Popular.

El 22/11 está allí nomás y parece que hay que volver a ganar la calle para impedir una derrota completa, lo demás no importa nada.


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