
Era a orillas del Río Paraná sobre la vieja angosta y asesina ruta 9. Mano y contramano sin banquinas y con mucha niebla.
Después de dejar la ruta y andar un rato atravesando campo, dejamos el auto el camino de tierra frente a una tranquera cerrada con cadena y candado. Cuando levanté la vista vi solo la llanura. Para todos lados había aquella llanura que me acompañaba todos los veranos desde muy niño.
En mi mente todavía inocente solo recuerdo como novedad un enorme barco granelero que parecía maniobrar como sobre el campo porque desde la tranquera todavía no se veía el río barranca abajo.
Caminamos todos hasta la orilla, era la primera vez que veía al tremendo Paraná haciéndole ese tajo a la pampa. Sabía de su existencia por lo libros pero nunca lo había visto. En ese momento pensé en los descubridores y conquistadores españoles.
De pronto ese grupo de hombres jóvenes rodearon un montículo de material donde estaban adosados los restos de una enormes cadena marina. Había un halo casi místico en ellos, allí en silencio rodeando aquella absurda construcción en medio de la nada.
Yo no entendía mucho que significaba todo eso y el porqué de aquella travesía tan poco divertida.
Fué años mas tarde que supe lo de Mansilla y lo del bloqueo de Ingleses y Franceses y de Rosas y el sable regalado por el Gran Libertador y que yo había estado en aquel lugar que se llamaba Vuelta de Obligado el día de la Soberanía Nacional de 1965 en conmemorando el aniversario del Combate de la Vuelta de Obligado

Vaya este homenaje a todos ellos.
Combate de la Vuelta de Obligado - Rodolfo Campodónico
Hasta la próxima.
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