viernes, 24 de junio de 2011

¿... donde está la revolución hoy?


Hace unos días en el programa de Anguita, Hoy más que nunca, por la Radio Pública le escuché decir a Mario Antonio Santucho, integrante del colectivo editorial de la nueva revista Crisis:

"La pregunta fuerte es ¿... donde está la revolución hoy?"


Estoy convencido que éstas son épocas de grandes cambios en nuestra sociedad pero también en el mundo, estamos siendo testigos privilegiados de ello.

Es así que ver el turbulento y sangriento proceso de decadencia de los imperios hegemónicos pleno de represión y asesinatos  legales y ser asimismo conscientes de que estamos en medio de un período de fracturas, incertezas, crisis de paradigmas y rupturas estructurales, es condicion necesaria (para cacerolear o indignarse) pero de ninguna manera suficiente para ser actor de los verdaderos cambios sociales.

La mayoría somos casi ciegos como que vemos apenas unos metros del camino pero no mucho mas allá.


En cada momento histórico trascendente lo verdaderamente difícil es hacer una lectura adecuada de la realidad de modo que nos permita un posicionamiento acertado y proactivo frente al cambio y son aquellos pocos que tengan la visión un tanto mas clara los que marcan el camino hacia el futuro.

Es así que mientras mascullaba sobre esto me acordé de una carta escrita en otros momentos históricos y circunstancias  diferentes por alguien que sí veía mas allá, alguien que fue visionario.

Mi hermano queridísimo:

Ya puedo escribir; ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía, y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber - puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo - de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias pª alcanzar sobre ellas el fin. Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos,-como ese de Vd., y mío,-más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino, que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal q. los desprecia,-les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos. Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas ...

Nota: 
La carta, dirigida a Manuel Mercado, fue escrita por Martí el 18 de mayo de 1895 y queda inconclusa. 
Al día siguiente, 19 de mayo, Martí cae abatido en el combate de Dos Ríos, al pie de la Sierra Maestra.
(acceder a la carta completa aquí )

Hasta la próxima

 

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