lunes, 5 de mayo de 2014

La crisis de Ucrania no es un accidente de la historia


El desarrollo tecnológico y las dinámica sociales el siglo XXI nos colocan hoy viviendo en una suerte de vecindario global donde por más que la distancia geográfica que separa a América Latina y el Caribe del Este de Europa y Asia, sea enorme, en cierto sentido lo que allá ocurre es como si pasara a la vuelta de la esquina.
Ucrania es un país del este europeo con una población similar a la de la República Argentina pero concentrada en un territorio equivalente al de la mitad del de Perú. Por estos días allí se está produciendo un enfrentamiento social, político y militar cuyas causas originales trascienden largamente el localismo de sus fronteras.
Los medios globales de comunicación concentrados [1], dirigidos por las centrales de producción de contenido, funcionales y dependientes del Imperio hegemónico representado por los Estados Unidos y sus socios europeos en la OTAN,  se empeñan en mostrar y explicar los múltiples detalles de las imágenes de aquellos sucesos con abundancia y dramatismo pero a la vez de manera necesariamente inconexa y segmentadas, como son las historias unitarias de vida, fotos de las víctimas civiles “inocentes” o de los milicianos combatientes, la descripción de los edificios en llamas, los refugiados, los cadáveres, las multitudes tumultuosas enfrentadas con cuerpos de seguridad pretorianos o asaltando edificios públicos, etc. Así debe ser según lo establecido en los precisos manuales de estilo de la desinformación de la inteligencia imperial.

El resultado de una intención
Por el contrario son escasos los medios que en verdad se ocupan difundir información y análisis serios nacidos de miradas más amplias y verdaderamente comprometidas y preocupadas por lo que está ocurriendo y sus posibles consecuencias.
En el artículo “La Crisis de Ucrania: un dramático golpe dado al acercamiento entre Europa y los BRICS, así como a la emergencia de un mundo multipolar” firmado por Marie - Hélène Caillol, Presidente de LEAP2020 [2] la autora evalúa las implicancias y las posibles consecuencias para Europa y el mundo de la evolución de la actual crisis política y militar desatada en Ucrania desde la mirada la mirada elaborada por un grupo de especialistas europeos nucleados en el LEAP2020 que representan una línea ideológica posiblemente minoritaria y no rupturista con el modo capitalista de producción, pero que está claramente diferenciada de la que despliega a través de los medios concentrados, el bloque USA - OTAN y sus aliados al interior de Europa.
La crisis de Ucrania, asegura Caillol, “... no es un accidente de la historia, es: la de obligar a Ucrania a tomar partido entre Europa y Rusia.”
Cuando hace menos de un año, la Comisión Europea (CE) rechazó la viabilidad de la propuesta Rusa de avanzar con negociaciones económicas simultáneas y tripartitas entre Europa y Ucrania por una parte y Ucrania y Rusia por la otra, los acontecimientos se desencadenaron rápida e irremediablemente. Ucrania perdió su libertad cuando se vio obligada a elegir entre Occidente o Rusia y se precipitó sin demasiadas alternativas hacia la gran crisis que hoy conocemos, pasando en poco tiempo de ser una puerta abierta entre Europa y Rusia, a convertirse en una pared poco menos que infranqueable entre esas dos áreas económicas, sociales y políticas.
La articulista afirma que el verdadero objetivo central de la maniobra en avance en Ucrania es finalmente el férreo control de Europa por parte de la alianza USA – OTAN. Ya la crisis sistémica desatada en 2008 hizo que las relaciones entre Europa y Rusia se deterioraran fuertemente lo que provocó que Europa se arrojara a los brazos de la estructura económico militar atlántica liderada por USA (OTAN) perdiendo de esa forma la autonomía política y económica que pudo haber logrado durante la etapa de unificación europea posterior a la caída del muro y previa a la presente crisis sistémica.
El LEAP viene de largo promoviendo en sus publicaciones que es necesario el acercamiento Euro –BRICS, para evitar por ese medio la reinstalación de una bipolaridad mundial al estilo de la pasada Guerra Fría advirtiendo a la par, sobre las posibles consecuencias de la presente crisis sistémica de este mundo unipolar de finales del siglo XX.  Los investigadores sostienen que la actual crisis sistémica que atraviesa el mundo globalizado con especial incidencia en Europa, necesariamente convergerá hacia una de dos posibilidades. La primera alternativa sería el mencionado retroceso hacia un mundo bipolar tal como existió a finales del siglo XX, la otra es la posibilidad cierta del desarrollo de un nuevo ordenamiento multipolar donde una Europa política y económicamente soberana e independiente sería la clave para su existencia y estabilidad.
Así las cosas, tanto en Europa como en los Estados Unidos se pueden encontrar quienes especulan en el sentido de que, a raíz del creciente poder de los países emergentes, particularmente los del BRICS, existe el riesgo de que se genere un bloque Occidental (USA – OTAN- Europa) surgido de la intención imperial hegemónica, de evitar, por lo menos durante un poco más de tiempo, la pérdida del control por parte de quienes hoy pretenden ser los garantes de una gobernanza mundial unilateral. La constitución de tal bloque arrastraría al mundo hacia la mencionada polarización cuyas únicas salidas posibles serían una nueva Guerra Fría donde esta vez – sostienen los especialistas del LEAP – sería Occidente el que terminaría confinado tras un nuevo muro, o peor aún, directamente desembocar en una guerra abierta y global entre los bloques.

Lo concreto es que sin una Europa funcional y obediente, los Estados Unidos no tendrían el vehículo necesario para romper el proceso de la multipolarización en curso que lo llevaría a perder su lugar privilegiado para ser solo uno más entre otros actores en una nueva configuración del reparto del poder. La configuración bipolar o multipolar del futuro ordenamiento global dependerá entonces de si Europa es arrastrada por una férrea alianza con los Estados Unidos hacia esa reedición del mundo bipolar del siglo XX o si en cambio abraza las tendencias futuras encarnadas por los países emergentes y del BRICS. 
 Si bien una configuración multipolar también presupone tensiones, mientras que un mundo bipolar estaría construido casi exclusivamente sobre una confrontación irremediable entre dos bloques antagónicos y mutuamente excluyentes, en el mundo multipolar existirían más opciones para resolver dichas tensiones. Entre esas opciones estarían la posibilidad de reinventar el marco de las relaciones internacionales adecuándolo a su nueva naturaleza por ejemplo reformulando las organizaciones internacionales existentes o creando nuevas estructuras de ese tipo para así ser capaz de garantizar la paz entre sus miembros. 
Es por allí donde el LEAP encuentra sustento para argumentar que Europa debe cumplir un papel fundamental en la construcción de ese mundo multipolar del siglo XXI a partir de su acercamiento a los BRICS con el fin de iniciar un proceso de adaptación de las relaciones exteriores de Europa a las nuevas realidades futuras de ese nuevo ordenamiento mundial global.

Europa atrapada
Por estos días – señala Caillol - la cuestión es que ese proceso hacia la multipolarización ha sufrido un serio revés. Por su persistente debilidad política, Europa, se encuentra atrapada: algunos funcionarios tanto en Bruselas como en Washington montados sobre una maquinaria mediática que exhibe su atlantismo estructural, bloquean cualquier posible reacción por parte de los gobiernos nacionales europeos que permanecen paralizados por sus divisiones internas y externas. La UE o Eurozona experimenta dolorosamente las consecuencias de su negligencia en la ejecución de la unión política diseñada y deseada por los responsables políticos europeos desde 1989, marcadamente caracterizada por la influencia anglosajona en favor de una Unión Europea económicamente integrada bajo los principios del libre mercado.  Dos décadas y media después de la caída del muro, los estados miembros ya no tienen acceso a los resortes del poder. Desde hace tiempo dicho acceso quedó delegado al nivel supra estatal europeo, la ComisiónEuropea (CE) pero nunca se garantizó el control político Inter-Europeo sobre ella, es decir el control de la política legitimada democráticamente por las bases de la sociedad europea. Así es que la máquina de poder y de independencia soberana que constituye Europa quedó a la deriva, generando un vacío que por naturaleza será necesariamente ocupado por algún otro.
Por causa del serio debilitamiento de la relación Euro- Rusa debido a la crisis en Ucrania, los europeos son lanzados a los brazos de los norteamericanos, tal como lo demuestra la recuperada influencia de la OTAN sobre el territorio europeo en lo que algunos medios de comunicación y la política libre definirían como una verdadera invasión. Otras muestras de esto son el naciente acuerdo entre USA y Europa en temas de energía o el rápido progreso en la firma del TTIP (Acuerdo de Libre Comercio e Inversiones entre USA y Europa), tratado que no tenía ninguna posibilidad de ser firmado tres meses atrás antes de la crisis de Ucrania.
En el mismo marco, la crisis en Ucrania empuja a Rusia a los brazos de los BRICS y con cada sanción de Occidente (USA - Europa) sobre Rusia, ésta se verá forzada mas y mas a abandonar el dólar, las redes de tarjetas de crédito Occidentales, los proyectos conjuntos Euro – Rusos para el tendido de gasoductos, etc. ... y por sobre todo la llevará a estrechar los lazos con los BRICS obligando a sus miembros a tomar partido en favor de Rusia y por ende contra Occidente. Esto definitivamente acelerará la puesta en marcha de un cambio drástico de estrategias (“game changer”) por parte de Rusia dando impulso a proyectos como por ejemplo el de la construcción del oleoducto entre China y Rusia. Es probable también que los BRICS en conjunto se acerquen más a China catalizando una escalada de la lucha por el poder y enfilando al mundo hacia una confrontación directa entre EEUU y China que probablemente es la disputa que e subyace en la crisis ucraniana donde evidentemente el poder referencial es China.

Bipolaridad o multipolaridad
En estos momentos el mundo avanza hacia la bipolaridad y esta es una muy mala noticia - asegura el LEAP - entonces cabe la pregunta: ¿Cuáles son las posibilidades de reanudar el camino hacia la alternativa de un mundo abierto y multipolar?
En primer lugar está la opinión pública europea que resiste ante la propaganda atlantista de los medios masivos concentrados y que cuestiona la honestidad de todas estas posturas policíacas y militaristas impulsadas desde Washigton. Por otra parte están los intereses más evidentes de la mayor parte de los referentes de la llamada economía real para quienes el acercamiento Euro - BRICS ha sido una beneficiosa realidad cotidiana por muchos años y que tienen mucho que perder si se erige un nuevo muro que dividiría Europa al estilo de los años de la Guerra Fría. Está además Alemania, el país de la UE menos dispuesto a la ruptura de las relaciones con Rusia y con más capacidad de imponer sus puntos de vista. Por último y contrariamente a lo que la CE en Bruselas y los medios de comunicación quieren hacernos creer, los países del este de Europa tienen opiniones públicas bien capaces de diferenciar entre lo que fuera el régimen comunista soviético y la actual Rusia de Putin. Opinión pública que además es también muy consciente del hecho de que ellos serían los primeros expuestos en caso de conflicto, eso por no hablar de que algunos de estos países podrían quedar nuevamente del lado equivocado, que  ahora sería el Occidental ya que – para el LEAP – es una certeza que el probable bloque Occidental (USA - Europa) perdería esa guerra (fría o caliente). Sin embargo ese bloque, solo podría tener una existencia real si se cumple con la condición de la pérdida completa de la independencia y la soberanía europea, situación que si bien está próxima, aún no ocurre, de modo que todavía existe una opción, por lo menos durante algún tiempo.

Podemos observar que en el artículo del LEAP no se hacen mayores menciones acerca del papel que tendrían los países emergentes en esta coyuntura más allá de las específicas e inevitables referencias a Rusia y a China dejando de esa manera bien en claro la centralidad de lo europeo del análisis allí expuesto. Tal vez, la reflexión sobre estas consideraciones, de alguna manera sirvan para que  gentes comunes de estos territorios de la Patria Grande nos vayamos acostumbrando a afinar nuestra mirada y agudizar nuestro oído para así también evaluar la dinámica global aunque centrados en nuestros propios intereses.

Es que el afuera, aunque algo difuso y críptico, finalmente existe y nos concierne.

Notas:
[ 2 ] LEAP/Europe2020 o Laboratorio Europeo de Anticipación Política: Grupo de reflexión o análisis, (think tank)creado para anticipar la evolución eonómica mundial desde una perspectiva europea. Fue fundado en 1997 entre otros por Franck Biancheri, fundador de la red de estudiantes europeos AEGEE (Association des États Généraux de l'Europe) y fundador también de uno de los pocos partidos pan-europeos, Newropeans. El LEAP/Europe2020 se presenta como el primer grupo europeo de anticipación política, independiente de todo gobierno y de todo grupo de intereses.

MC- Operador Visceral.

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