sábado, 12 de mayo de 2012

Vueltas de la vida.

El Caribea y los fantasmas de  Quequén
Un atractivo festín para el señor Franz Kafka. Y también una tradición procesal que reconoce su origen en la larga noche de la última dictadura.


"Ello lo pudo comprobar el marinero yugoslavo Milivoje Pesic, quien durante la noche del 8 de mayo de 1978, tras desembarcar en el puerto de Quequén, fue acusado del asesinato de una prostituta en un tugurio de esa ciudad. El tipo no hablaba una sola palabra en español. Aquel detalle no favoreció su defensa. Ni el hecho de haber sido –cuando otras manos despanzurraban a la pobre Mirta Godoy– el único de los 22 testigos que no tenía antecedentes penales. Los indicios en su contra, debidamente manipulados, fueron difundidos por la policía como verdades reveladas. Las usinas informativas del régimen también le otorgaron una dimensión mediática no menor al juicio que lo condenó a 16 años de cárcel. Por algún motivo, las autoridades mostraban gran interés por el caso. Un interés de tipo ejemplificador. La temporada en el infierno de Pesic se extendió hasta fines de 1983. Ese año, la caída en España de una gavilla de argentinos dejó al descubierto al verdadero asesino: el pistolero Carlos Farnos. Dicho sea de paso, este es ahora el guardaespaldas predilecto del sindicalista Gerónimo “Momo” Venegas.
Vueltas de la vida."

Hasta la próxima.

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