sábado, 26 de diciembre de 2009

Nos secuestraron la Navidad

"Lo que hemos dicho del carácter cuantitativo por excelencia de la industria moderna y de todo lo que se refiere a ella permite comprenderlo suficientemente: al rodear constantemente al hombre de los productos de esta industria, al no permitirle por así decir ver ya otra cosa (salvo, como en los museos por ejemplo, a título de simples «curiosidades» que no tienen ninguna relación con las circunstancias «reales» de su vida, ni por consiguiente ninguna influencia efectiva sobre ésta), se le obliga verdade-ramente a encerrarse en el círculo estrecho de la «vida ordinaria» como en una prisión sin salida.
En una civilización tradicional, al contrario, cada objeto, al mismo tiempo que era tan perfectamente apropiado como es posible al uso al que estaba inmediatamente destinado, estaba hecho de tal manera que, en cada instante, y por el hecho mismo de que se hacía realmente uso de él (en lugar de tratarle en cierto modo como una cosa muerta así como lo hacen los modernos para todo lo que consideran «obras de arte»), podía servir de «soporte» de meditación al ligar al individuo a algo más que la simple modalidad corporal, y al ayudar así a cada uno a elevarse a un estado superior según la medida de sus capacidades ; ¡qué abismo entre estas dos concepciones de la existencia humana!
René Guenón - "El reino de la cantidad y los signos de los tiempos" - (1945)

Estaba yo disfrutando tranquilamente del aire fresco durante la festiva noche del último 25 de diciembre en una conocida ciudad de la costa atlántica y rodeado por fieles devotos cristianos todos ellos todavía sobrios pero ya alegres por la enorme gracia y benevolencia del señor dios que nos ha regalado la vida de su hijo hace ya mas de 2000 años, cuando me, entero de la infausta noticia -
Nos han secuestrado la navidad.

Psss. Sí señor. Nada menos.

¿Quién fue? ¿Dónde? ¿Cuándo? Me pregunté sobresaltado. Prendí la tele, para ver TN, compré Clarín, Perfíl y Crítica de la Argentina, sintonicé Radio Continental, Radio 10, me abalancé sobre la compu para leer los titulares de LNOL y tener el privilegio de leer a Héctor Prezidente en la página de Seprin por internet.
Esta maldita inseguridad otra vez!!!

Y leo, escucho, veo. . .
"El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, criticó que en las fiestas navideñas prime el sentido comercial por sobre el verdadero que es el religioso, al alertar que “nos han secuestrado la Navidad”.
es el Teniente Cardenal Bergoglio, muy diligente, que nos recuerda además que . . .
La Navidad es la luz de Dios en medio de las tinieblas.
¡¡¡Lo parió mendieta!!!
¡¡¡Dios prende la luz para nosotros y los muy
malditos herejes quieren apagarla che!!!

Ya que hay luz veamos entonces . . .

Dispara el alto ex candidato argentino a papa su fuego graneado sobre algunos de los valores sociales que hoy nos invaden y envenenan desde las usinas productoras del pensamiento único que heredamos del calvinismo anglosajón victorioso en este moderno mundo globalizado y líquido que nos rodea con beneplácito de muchos idiotas útiles y funcionales que se van en colectivo al DOT de Saavedra.

No sé cuántos dueños, empleados y clientes de los shoppings que señala Bergoglio estarán en conocimiento de que desde la Edad Media hasta nuestros días el principal enemigo de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana fueron y son las iglesias cristianas reformadas que en aquellos tiempos se lanzaron contra el poder y la sagrada palabra del otrora infalible líder de Roma.
Son desde entonces considerados como infames traidores cismáticos por Roma y rechazados casi más que los musulmanes.(aunque no muuuuucho mas claro).

Así es que especialmente aquellas congregaciones, sectas, iglesias, etc, que tienen por origen y base las enseñanzas e interpretaciones bíblicas del tal Calvino (casi todas) más que las de Lutero (que después fue perdonado), fueron acusadas, anatemizadas, excomulgadas, perseguidas y se inquisicionaron mutuamente entre todas durante algunos años en los que los bandos y facciones en pugna no paraban de tirarse con secuestrados, quemados, torturados y muertos de todo tipo por la cabeza como bien han sabido hacer los civilizados pueblos europeos durante toda su historia (nada muy diferente a cualquier otra cultura pero con ayuda de la tecnología mucho mas eficientemente)

Como por allá se iban quedando sin hombres, mujeres, niños y ancianos vivos a los que matar en las guerras religiosas lo cual además significaba un descenso real en el número de potenciales clientes para sus novedosas industrias modernas capitalistas y racionales, decidieron invertir tiempo que ya era money y algún money para financiar la sacra tarea de inquisicionar civilizadamente a otros pueblos del orbe donde conseguían muchos vivos para explotar su fuerza de trabajo y robarles sus recursos naturtales, esclavizando, torturando, asesinando, con la enorme ventaja de que la culpa que ello generaba era menor o definitivamente nula según fuera el bando o facción que acometiera la sacra difusión de la palabra de dios. Amén.

Segmentación de mercados que le dicen.
Puro y simple diseño y gerenciamiento de negocios.

Lo cierto entonces fue que entre los puntos a evaluar, aquellos encumbrados y preclaros servidores de dios discutían encendidamente la validez de un viejo concepto Aristotélico relacionado con la legalidad de la ganancia ante los ojos de dios que condenaba la acumulación de riqueza mas allá de no necesario.

El principio aristotélico que había sido recuperado, resignificado y defendido por la apostólica romana era a su vez criticado y denostado por los reformadores calvinistas que lo consideraban una estupidez.

El postulado si bien sostenido por los jerarcas católicos de Roma, por cierto no era practicado por ellos y así se convirtió en blanco fácil y preferido de las acusaciones de los reformistas que en definitiva pugnaban por dejar a los ricos en libertad de continuar con su profesión de acumular ganancias sin fin y sin culpa y al mismo tiempo a los pobres con la culpa de serlo por predestinación divina.

Es así que en aquella discusión sobre si ser un rico propietario y empresario capitalista era la confirmación de la benevolencia del señor del piso de arriba dueño de todo o era una actividad y condición que había que disimular pudorosamente como un mal necesario, se generó todo ese conflicto falaz que perdura hasta hoy donde la verdadera discusión se centraba en la forma en que se administrarían los dineros y las riquezas sudorosamente generadas por los fieles destinados a trabajar.

Justamente aquella teología reformista fue la que,más pronto que tarde se vino imponiendo como una ética de los negocios bajo la forma de "capitalismo racional" desde los centros de poder global de la época.

Estos religiosos reformadores seguidores de Calvino no solo avalavan la aplicación plena de una moral basada en el auri sacra fames (¿hace falta traducir?) sino que además promovían el más feroz individualismo y establecen el principio de que la riqueza y la ganancia como meta permanente del individuo como la más objetiva demostración de que la señal divina ha sido colocada sobre la frente de los propietarios y capitalistas para confirmarles que han sido predestinados por dios a acceder a la vida eterna.

Esta ética de los negocios se difunde entonces hacia todo el orbe que previamente había sido inquisicionado civilizadamente durante su colonización por parte de los estados europeos imperiales ya despojados del lastre religioso de sus teologías pero conservando lo esencial de la ideología, es decir "los pobres los son por que se lo merecen y nada debemos hacer por ellos, a los sumo caridad" y los empresarios deben tener muy en cuenta la máxima de que "los pobres trabajan por serlo y mientras lo sean"

Es así que el pastor Bergoglio nos advierte que
El pueblo siempre tuvo la tentación de caer en idolatría. La historia no cambia, hoy nos pasa lo mismo. Tenemos oscuridades en el corazón, oscuridades en la familia, en la ciudad, en el país, en el mundo.
y ademàs, disciplinado y obediente a los designios actuales de Roma que todavía sigue peleada con los reformistas, el prelado gaucho sermonea a los integrantes de la comunidad toda sin hacer distinciones nominales porque ellos no se meten en política je!
Parece que la Navidad es correr detrás de las lucecitas, colmar los shopping abiertos hasta las cuatro de la mañana, todos apurados, y con la cabeza en mil cosas.
Desde ya que no podemos dejar de compartir la repugnancia que nos causan esos templos de la moderna religión de los mercados que son señalados como paganos e icónicos por los jerarcas religiosos católicos romanos en los discursos que repiten cada navidad.

Por supuesto que nos resultan aberrantes e inmorales esos lugares, sus significados y las profanas actividades que allí se llevan a cabo los 365 días del año. Lugares donde la mediocridad, el individualismo, la hipocresía y el culto a la posesión de bienes materiales prescindibles así como toda la actividad publicitaria concurrente que fomenta y promueve de manera persistente, exclusiva y agobiante el urgente e imprescindible sometimiento a los valores de esa ética del consumo para ganar quién sabe qué cielos de felicidad y vida eterna.

Hasta aquí podemos acordar pero el caso es que no logro escuchar o leer las palabras producidas por Roma y sus secuaces con las que los mismos ministros que hoy se rasgan las vestiduras por el "secuestro de la navidad" nos cuenten cómo, quiénes y en razón de que errores, maldades, debilidades, perversiones, hipocresías y voluntades, la autodenominada sagrada institución, la iglesia misma, va en contra de sus propias afirmaciones y manifiestas tradiciones y enseñanzas.

Vemos que sin señalar diferencias entre los individuos no responsables y los responsables mayores y menores, con sus silencios y sus voces calculadas, la iglesia
valida y da soporte a una ideología y a una ética que promueve la obediencia y la mansedumbre de los hombres comunes en general (el pueblo en general, los ex-siervos de la gleba, proletarios, marginales, es decir todos esos modernos pobres-consumidores) y defiende por acción u omisión a los dueños-capitalistas que defienden la propiedad privada y la ganancia inconmensurable como resultado de una profesión dedicada a la explotación de los semejantes no elejidos por el sistema para ser salvos.

Vemos como los sacerdotes de los largos vestidos trabajan incansablemente para mantener viva la llama del culto a la ignorancia de unos y al lucro de los otros usando hoy el luminoso discurso navideño.

En fin, no solo queda clara la derrota política e ideológica sufrida por la jerarquía catolica sino la completa rendición y posterior alianza tácita oportunista de ésta con los reformistas calvinistas.

No es la efímera navidad la secuestrada sino todo el enunciado de ética moral cristiana que los cómplices de Roma permiten, consienten y consagran a manos de aquellos que hoy son los dueños ideológicos y materiales del mundo conocido.

Mucho discurso navideño pero termina siendo autorreferente la frase de Bergoglio
"Después cuando reposamos un poco, ya se nos pasó."
La diferencia básica entre Protestantes
y Católicos finalmente reside en que para los primeros la pobreza es culpa de los pobres mientras que para los segundos los pobres son sólo las víctimas-clientes de los gobiernos populistas. Shit

2 comentarios:

Fernando Esteban Córdoba dijo...

gracias por pasar y comentar en Memorias,,,, un abrazo, en sección enlaces agregaré este blog, muybueno

saludos

Fernando Esteban Córdoba dijo...

gracias por pasar pro Memorias, y dejar comentario

en seccion enlaces se encuentra enlace de este muy buen blog

un abrazo

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