martes, 6 de septiembre de 2011

Por el suelo

Aclaro que yo he leìdo apenas los tèrminos del proyecto presentado por el ejecutivo sobre la "Ley de Tierras" pero no es sobre ese preoyecto que trata este comentario.
Sì pretendo resaltar el mecanismo que utilizan ciertos sectores polìticos en su intenciòn de operar subrepticiamente sobre la sociedad sin expresar sus veraderas motivaciones y objetivos.

En "Para pensar una ley de tierras"  - Clarín del 18/08/2011 - el geógrafo Carlos Reboratti (UBA / CONICET) , Investigador , Director del CONICET, porfesor, conferencista y un sinúmero de otros pomposos títulos y honores despliega un discurso antigubernamental en sintonía con el medio que le brinda el espacio para desarrollar su "opiniòn". Allì declara solemne que:
"En realidad ni el agua ni la tierra se pueden clasificar como tales: el agua es un recurso que se renueva permanente y la tierra (o el suelo, que viene a ser su denominación técnica) es básicamente renovable si se lo trata como tal y no se lo presiona por encima de los limites de esa característica."
En los tiempos que corren y con solo una pizca de los conocimientos técnicos y científicos que brinda cualquier tecnicatura o título universitario orientado a las denominadas "ciencias duras" cabe decir que es por lo menos temerario arriesgar esa afirmación pùblica sin explicaciones basada en definiciones y categorías de estudio específicas de una ciencia en particular y que no representan la realidad manifestada en nuestro entorno cotidiano.

En una primera aproximación pareciera cierto que el agua es un recurso renovable pero rápidamente nos vemos obligados a condicionar el entorno de verdad de dicha afirmación.

La realidad para los varios millones de habitantes del conglomerado CABA/GBA, el agua potable imprescindible para vivir sin enfermar es un recurso escaso y la tasa de renovabilidad natural de la misma muy baja, diganmos cercana a cero, debido a la muy alta velocidad con la que se destruye su potabilidad. Solo basta una muestra del Río de la Plata, del Riachuelo o de una napa subterránea para verificar esta aseveración.

Descarto que al señor Licenciado en Geografía Carlos Reboratti no le resultan ajenos ni extraños los conocimientos tècnicos ni académicos necesarios para llegar a esta conclusión.

Pues entonces para el agua se debe aplicar el mismo condicionamiento que para el "suelo" "... es básicamente renovable si se (la) trata como tal y no se (la) presiona por encima de los limites de esa característica."

Primera conclusiòn: A los efectos estratègicos el Gobierno Nacional define al suelo y al agua como recurso no renovable y eso no es discutible desde lo polìtico. Solo harìa falta ampliar la definiciòn estipulando el marco de validez de la misma.


Queda clara entonces la intenciòn, ya no tan oculta del honorable articulista, de apestillar a la Señora Presidenta y criticar su gestiòn por encima de la de brindar informaciòn sensible para reflexionar sobre el tema en vistas a la discusiòn sobre una ley de tierras (perdòn licenciado: de suelos)

Hubiera sido muy ùtil, para un debate serio y maduro, que el Licenciado, desde su expertise, profundizara criticamente ciertos aspectos oscuros o ambiguos que el proyecto del ejecutivo pretende tratar pero no hace. Pero no, èl prefiere la barricada polìtica consignista y vacìa de contenido especìfico que por otra parte caracteriza a su grupo de pertenencia, en vez de aportar constructivamente desde la crìtica. Asì continùa el Licenciado en Geografía Carlos Reboratti zambullèndose en un campo que, a priori, no es el propio de sus saberes pero desde donde se posiciona para opinar:
Seria importante que, para no legislar sobre lo intrascendente o en base a las fantasías del nacionalismo exacerbado , se pudiera determinar cuánta es la tierra que está en manos extranjeras, dónde está y para qué se usa. 
(...) en la región pampeana, donde se produce la mayor parte de la soja que tantos ingresos le genera al gobierno nacional, prácticamente no hay inversiones extranjeras en tierras.
Ahora pega por izquierda, el Licenciado Rebotratti, incorporando a su discurso categorìas tales como "nacionalismo exacerbado"  que no provienen precisamente de la ciencia que èl cultiva y a continuaciòn prosigue con la falacia que conforma el nùcleo duro de su discurso que a esta altura ya desnudò su posiciòn polìtica "(...) la mayor parte de la soja que tantos ingresos le genera al gobierno nacional."

En este marco teòrico, la soja solo genera recursos al Gobierno Nacional. Como si èste fuera el ùnico y ùltimo beneficiario. Toda una definiciòn que serìa muy interesante debatir. Pero no.

El Licenciado Reboratti decidiò que su objeto de estudio en este caso es ese y lo separa delicada y puntillosamente de las ineludibles problemàticas asociadas de la redistribuciòn de dicho recurso en las diferentes formas implementadas por el Gobierno Nacional y de la obvia apropiaciòn de la mayor prociòn del recurso por parte de la empresas productoras, comercializadoras y exportadoras que, o casualidad, suelen ser anunciantes del medio que utiliza el Licenciado para expresar su "opiniòn profesional."


Por fin , el Licenciado, definitivamente lanzado hacia la redacciòn de una proclama revolucionaria por la reforma agrariacuetiona duramente


Ahora bien, ¿y qué pasa con los grandes propietarios nacionales , dueños de buena parte de las 140 millones de hectáreas que quedarían para nosotros? ¿La concentración de tierras en sus manos genera una sociedad más equitativa? 

¿No deberíamos aprovechar la oportunidad para pensar en una verdadera ley de la tierra que contemple su distribución y su explotación sin distinguir si los propietarios son o no extranjeros ?

¿Nosotros? ¿Quienes son esos nosotros licenciado? Me aclara por favor.

Si bien el renombrado acadèmico se detiene antes de llamar a la movilizaciòn de las masas  obreras y campesinas, el hombre del CONICET piensa acertadamente que la base material condiciona la superestructura (Marx) y sabe que el règimen de tenencia de la tierra es clave para asegurar una forma de apropiaciòn del excedente de la riqueza y su distribuciòn (Mariàtegui) en paìses como el nuestro donde el modo capitalista de producciòn se impuso en la forma de capitalismo dependiente y nunca se concretò una verdadera revoluciòn burguesa.

Ahora bien, ¿pretenderà el Licenciado  Reboratti, indudablemente versado en lecturas que trascienden ampliamente su profesiòn, que aceptemos como posible para el Gobierno Nacional el logro del tratamiento y la aprobaciòn de  "(...) una verdadera ley de la tierra que contemple su distribución y su explotación sin distinguir si los propietarios son o no extranjeros?" Especialmente despuès de la intentona destituyente de la 125 que solo pretendìa regular la apropiaciòn de la renta extrardinaria del recurso renovable "suelo" ?

No lo creo. El Licenciado sabe que somos inteligentes. No pretende tomarnos por estùpidos.
Mas bien, me temo que el Licenciado Reboratti, ocultando sus verdaderos posicionamientos polìtico-partidarios, intenta sumar ruido que ensucie todo lo que sea acciòn de gobierno y para ello se dirige a la clientela mediàtica uniendo sus intereses a los del medio donde se explaya.

No se critica aquì el hecho de que alguien difunda sus opiniones libremente.
Se repudia que se lo haga ocultando las motivaciones y tergiversando el marco discursivo.

Hasta la pròxima.

3 comentarios:

El Canilla dijo...

Al proponer una reforma agraria (la reforma que contemple la distribución de tierras) pone el guiño a la izquierda para doblar a la derecha.
"Para ello revisará cada uno, en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia con prevención que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad, y a la de la provincia." del artículo 6 del reglamento de propiedad de la tierra de Artigas. 1815

Anónimo dijo...

Cuando uno es dueño de un pedazo de suelo (yo lo soy), en realidad el suelo mismo es lo de menos. Claro que la calidad del suelo importa, pero mucho más importan tres otros factores, de los que uno también es dueño: del agua que cae cada año en un pedazo de superficie terrestre, de la luz que incide sobre la misma superficie, y de la ubicación de ese pedazo de suelo en relación a las ciudades y las rutas.

El suelo, como implícitamente dice el especialista, puede cambiar (generalmente es muy caro, pero sí se puede mejorar; o arruinar). Lo demás no, y es mucho más valioso. Y creo sinceramente que dice lo que dice para no decir esto que digo yo: que la propiedad del suelo no es realmente lo importante, sino la propiedad de la superficie de la tierra.

Justamente, sin mencionarlo, el proyecto de ley de suelos defiende la soberanía nacional sobre esos tres valores fundamentales derivados de la propiedad de la tierra.

Saludos,
Marcelo, el gaucho

MC. Operador Visceral dijo...

Definitivamente "el suelo" no es simplemente ese volumen de corteza limitado artificialmente por los alambrados y algunos centímetros de profundidad definidos por la historia geológica. "El suelo" es una categoría económica abstracta un poco mas compleja que resulta de la combinación de los factores circunstanciales e irrepetibles (agua, luz y lugar) que lo hacen mas o menos apto para producir alimentos.
Gracias por tu aporte Marcelo.

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