viernes, 9 de julio de 2010

Guerra cultural - Disputa de poderes

Algunos datos para neófitos y desprevenidos:

En la página web de la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) leemos algunas líneas sobre sus inicios . . .

Los comienzos de la AICA
…en noviembre de 1969, los obispos decidieron transferirla al arzobispado de Buenos Aires, con el compromiso de que sus servicios serían para todo el episcopado y continuaría siendo -por origen y finalidad- una obra de la Iglesia argentina.

Nos informamos en la página web del Arzobispado de Buenos Aires que es el señor Jorge Bergoglio quién está hoy ocupando el cargo de arzobispo.

Es decir que podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la AICA es la voz oficial de todos los obispos del país según el compromiso asumido pero está bajo la directa responsabilidad del señor Bergoglio, es decir il capo di tutti i capi por estas sagradas provincias australes.

Exclusivo matrimonio
Pasada esta introducción informativa nos zambullimos directamente en el análisis de algunos hechos menores ocurridos en el oscuro y sacramental y semipúblico ámbito de la prensa católica pero que está profundamente relacionado con la vida política y social actual de nuestro país.

Resulta que el día 5 de julio próximo pasado la AICA publicó una entrevista presentada como concedida por el señor Antonio Marino, arzobispo auxiliar de La Plata, se explayó clara y extensamente sobre el polémico tema de la ley de matrimonio. La publicación fue ampliamente circulada por la agencia a sus subscriptores y éstos al público en general bajo el título de  “El matrimonio es la unión exclusiva de varón y mujer.”

En dicha publicación el mencionado representante de la organización católica argentina desarrolla lo que en una primera, pero no por eso menos atenta lectura, pareciera ser su opinión personal sobre estos temas tan debatidos por estos días en nuestra sociedad como son la libertad de elección sexual, el matrimonio hétero u homosexual, su validez y legitimidad, su artificiosidad o su naturalidad y por fin la necesidad o no de extender ciertos derechos que asegurados a una parte mayoritaria de la población a otra parte de la misma que siendo minoritaria quedaba excluida de la protección que brinda actual legislación al respecto.

En el largo, intenso y detallado despliegue de la nota que incita al lector a imaginar al clérigo en cuestión en ameno diálogo con el periodista de la agencia clerical, desarrollando sus respuestas en un ámbito apacible, distendido, sereno y monacal.Tal vez en el propio despacho del señor Marino.

El caso es que ante la ciertamente negativa repercusión pública que tuvieron los violentos y agresivos conceptos vertidos por el señor Marino, el asesor legislativo de la Conferencia Episcopal y del propio Marino (y aún del propio Bergoglio me atrevería a afirmar), en diálogo con La Nación, se ocupara de desmentir aquellos dichos asegurando que "Es imperioso que aclare que Marino jamás hizo esas declaraciones…” y mutarlos en ese mismo momento de la calidad de “… declaraciones efectuadas por monseñor Antonio Marino, …, durante una entrevista con AICA” a la de “…estudios realizados en una publicación universitaria que se han convertido en una supuesta entrevista que nunca se le realizó”.

Acabada y genial maestría despliegan los miembros de iglesia católica (y también sus asesores) para trocar en instantes sagradas verdades en sagradas mentiras. Es el resultado de un misterioso acto de construcción del discurso de poder para lograr efectos de poder como diría un famoso pensador francés ya fallecido, homosexual y ateo él.

Estadísticas aclaradas. Comillas culpables
Pues bien, en la publicación del 7 de julio de la agencia y bajo el título de “Desde la Iglesia aclaran informaciones sobre unas estadísticas” y con firma del propio director de ésta, señor Miguel Woites nos anoticiamos de la desmentida oficial ordenada en defensa del buen nombre y honor del buenaso de Marino (tal vez en cumplimiento de probables órdenes jesuíticas operativas emitidas con antelación al hecho).
Resumiendo, el incidente queda convertido una simple confusión por “unas estadísticas” ocasionada por la omisión del “entrecomillado respectivo” por parte del redactor de la nota.

Claro que Woites no se pierde la oportunidad de ejercer su servicial y trajinado oficio de desacreditador público corporativo, señalando que lo que no puede “silenciar ni lamentar (sic) es que algunos periodistas ( de otros medios claro) hayan tratado este episodio con tanta liviandad, y hasta profiriendo insultos, haciendo con ello muy poco favor a la noble profesión periodística.”

Las fantásticas metamorfosis dialécticas donde la figura del victimario se transforma en víctima y la víctima deviene mágicamente en victimario, emergen del discurso del señor Marino constituyendo sin duda una obra literaria que aunque en miniatura, contiene la grandeza de producción del inconsciente, del loco o del perverso.

Claro que todo quedará ahora relativizado por la sospechosa confusión generada por las traviesas e indóciles comillas de marras que desorientaron a un inadvertido redactor.

Por suerte lo escrito, escrito está y el objetivo, al fin cumplido.

Es así que queda a la vista lo mágico y a la vez sagrado de este gesto milenario de transmutación de verdad siendo reemplazada por otra verdad opuesta y resignificada en un acto de tremenda hipocresía al servicio de la carrera de un jesuita por el trono.

Lista de alguno de los microrelatos y sofismas del señor Marino recientemnte desmentidos por el señor Marino


…en los países en los que se redefinió el matrimonio según la norma homosexual, la institución matrimonial heterosexual se vio severamente perjudicada. La tasa de personas heterosexuales que contraen matrimonio descendió radicalmente.


…redefinir al matrimonio imponiéndole una definición homosexual causa daño a la institución heterosexual.


En las uniones homosexuales es muy difícil la exclusividad y la fidelidad.


Las personas que se encuentran en uniones o “matrimonios” homosexuales, tienen hasta 8 parejas por año y hasta 500 en toda la vida, según diversos estudios.


Son parejas abiertas, que no viven la exclusividad.


… en caso de que se impusiera la norma homosexual, habría que suprimir el valor de exclusividad de los matrimonios en tanto que institución heterosexual.


En las uniones homosexuales no hay permanencia.


La duración es aproximadamente y en promedio de 1,5 años a 3, según los distintos estudios.


… las hace constitutivamente inestables, … si los activistas redefinieran la institución matrimonial, habría que suprimir la estabilidad, que tanto bien causa a los niños en su desarrollo.


Las uniones de homosexuales son 30 veces más violentas que el matrimonio entre personas heterosexuales.


Las personas que practican la homosexualidad padecen de más ansiedad, tienen más tendencia al suicidio, y consumen con más frecuencia estupefacientes. Esto las hace menos amigables a los niños y menos beneficiosas para el Estado.

Hasta la próxima

1 comentario:

Gaviotas Blindadas dijo...

Y bueno, es una falta de respeto.
pero que queremos? La iglesia llena cabezas, asesina en nombre de Dios y después los anti-crisitano/ diablos / herejes son los otros.
Como puse en otra página el derecho de las personas del mismo sexo a casarse no es un capricho, es una necesidad.

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