miércoles, 21 de julio de 2010

Las lecciones que el debate deja


Es conocida nuestra curiosidad por el discurso difundido por la iglesia católica argentina a través de sus voceros oficiales y oficiosos. Nos dedicamos hoy a la lectura de la nota de análisis publicada por Sergio Rubín en el blog Valores Religiosos, sitio virtual que el multimedio monopólico pone a disposición del episcopado o sea de Bergoglio.

Allí leemos que el sitio sufrió un muy cuestionable ataque virtual que lo dejó fuera de servicio por unos días. Por supuesto que desde este humilde blog rechazamos y repudiamos este ataque a todas luces inaceptable y pero por sobre todas las cosas, estúpidamente innecesario si lo que se buscaba era acallar una voz de denuncia que incida sobre la opinión pública.

Definitivamente Valores Religiosos no incide sobre nada, directamente no mide. Lo leo yo porque soy así y otros cinco más.


Es que las razones de la existencia de este sitio son muy distintas de la pretensión de incidir sobre nada, éstas más bien habría que buscarlas como resultados de favores mutuos habidos, facturados y cobrados entre el CEO del monopolio y el jesuita jefe de la corporación religiosa.
Claro que Rubín agradecido, bendice la transacción ya que la continuidad de su existencia espiritual (y material) tiene ahora un matiz más esperanzado que antes.
Lo cierto es que nadie se hace católico o más católico luego de leer a Rubín en Valores Religiosos.
Una prueba de ello es el mismo informe que transita Rubín una vez que los nervios le permitieron digitar con tan solo una (1) falta de ortografía, algunas líneas que intentan guiarnos por el camino de la reflexión acerca de los últimos acontecimientos públicos en relación con la institución matrimonial, otrora valiosa propiedad de la corporación vaticana y recientemente estatizada, por lo menos en nuestro país.

En primer lugar, el bien adiestrado y conceptuoso redactor particular del persistente candidato papal se ocupa de dejar en claro lo que su patrón mandó decir.

¡La culpa de todo es de Benedicto y de Auger señores obispos electores papales!

Escribe Rubín:
“Es arto (sic) conocido que el Episcopado optó por una oposición dura al proyecto, en base a la propuesta del arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, que se impuso en la votación a la idea moderada del cardenal Jorge Bergoglio. Aguer propiciaba –con la aquiescencia del Vaticano- una pelea frontal de los obispos y una negativa a la alternativa intermedia de la unión civil en base al principio moral del mal menor. Está a la vista que ese camino no funcionó.”

Nos construye así Rubín, un Bergoglio cauto, moderado y democrático que desprendido de toda ambición personal y antes imponer su voluntad personal arriesgando la cisis aceptó resignadamente respaldar (carta a las carmelitas mediante) la rígida postura belicosa del representante local de la línea dura proveniente del trono vaticano.

Cabe repreguntarse hoy el verdadero sentido del pedido de Bergoglio a las contemplativas monjas carmelitas cuando habla de
... lo que Dios mismo dijo a su pueblo en un momento de mucha angustia: “esta guerra no es vuestra sino de Dios”. Que ellos nos socorran, defiendan y acompañen en esta guerra de Dios. ... Y, por favor, les pido también que recen por mí. Que Jesús las bendiga y la Virgen Santa las cuide.
Tiro con doble impacto, uno en La Plata y otro allá en el Vaticano.
Vaya estratega el jesuita. No dá puntada sin hilo.

Sigue el analista y vocero personal del presidente del episcopado argentino enunciando las tres razones del cómo y el porqué del terrible error cometido que conllevó a la derrota de la santa madre en esta batalla de la “Guerra de Dios”. De la lectura de la nota surgen que éstas tres razones de la derrota fueron las siguientes; primero, se le hizo el juego a Néstor Kirchner, en segundo lugar se volvió a hacerle el juego a Néstor Kirchner y por último las palabras de los obispos (diseñadas por Auger) no sirvieron para convencer. "Más bien todo lo contrario".

Otra vez queda claro que Auger se equivocó no solo en la estrategia sino también en la táctica. ¿Tomaron buena nota de ello señores electores papales?

Se menciona claramente en la nota la significativa falta de apoyo que tuvo la posición de la iglesia tanto de parte de sectores de la sociedad como algunos de la propia Iglesia, resaltando “que directamente se disgustaron ante argumentos tan terminantes", y que "ansiaban palabras más componedoras y menos confrontativas”. Propone entonces Rubín que “…todos los sectores en la Iglesia terminen de entender que hace falta "aggionar" el discurso” advirtiendo que “El revés que acaba de sufrir la Iglesia debe resultarle aleccionador.”

Será que tal vez un jesuita moderado en el trono vaticano podría asegurar el futuro y necesario “aggiornamiento” del discurso de la corporación clerical y así no sólo “recordar los principios, sino ... (además) entusiasmar a una sociedad cada vez más plural”

Bueno, lo que ocurra allá en Roma cuando el bendito Benedicto obite es otra historia, lo verdaderamente concreto y aleccionador de todo esto, aquí y ahora, es la aceptación de parte de la iglesia católica de dos elementos que estimo fundamentales y remarcables a la hora de evaluar lo ocurrido en la macroescena política; primero la aceptación de la derrota absoluta sufrida en esta batalla y segundo el reconocimiento de que hay una sociedad cada vez más plural.
No es poco.

Hasta la próxima.

imagen: http://razonesparacreer.blogspot.com/2008/12/elecciones-papales.html

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