jueves, 20 de mayo de 2010

Zapatero ajusta y algunos se ríen

Una viñeta que de tan dramática a algunos les parece divertida.
Nosotros, los ricos
Publicado por: Lorenzo Silva en Blog Vida.zip / jueves 20/05/2010

Los ricos somos seres esencialmente escurridizos. Y cuando digo ricos me refiero a los ricos de verdad, es decir, a aquellos que poseemos, administramos o ingresamos mucho más dinero del que nos podremos gastar en toda nuestra vida. Algunos de entre nosotros, los más necios, o los que no pueden evitarlo, acaban teniendo una imagen pública, lo que a primera vista podría decirse que dificulta la inasibilidad.
Pero ello sólo es en parte cierto, y en cualquier caso no pasa de suponer una complicación de la intendencia cuyo peso es inversamente proporcional a la competencia del rico en cuestión para gestionar sus asuntos. Es decir (porque recuerdo que hablamos de ricos de verdad, y no de esos quiero y no puedo que fingen serlo): para elegir a los sirvientes que se encargan de dicha gestión.

Porque es perfectamente posible, si se saben apretar las tuercas precisas y manejar los resortes adecuados, vivir en un palacio y disfrutar de todas sus obscenas comodidades, sin que éste conste siquiera a tu nombre, sino al de una fundación protegida por la ley que te permita, además de convertir en deducibles todos los gastos destinados a tu confort personal, conseguir que se beneficien de ventajas y beneficios fiscales de toda índole.

Y no como hacen los pobres, que lo pagan ellos todo y no pueden hacerse perdonar ni un céntimo de sus impuestos por el agua que beben o por la luz que consumen. Porque no saben apretar esas tuercas, ni tienen la llave que se ajusta a todas ellas. Ésa es sólo nuestra, porque sólo a nosotros nos la venden.

Por la misma regla de tres, con las adaptaciones y sofisticaciones del caso, que siempre hay un chico listo al que se paga con unas migajas de tu fortuna, o mejor con dinero ajeno, para que las ingenie, es perfectamente posible, también, pasearte en coches valorados en cien mil euros, o viajar en jets privados cuyo valor ni siquiera cabe en la cabeza de los pobres, y declarar a la hacienda pública unos ingresos personales que ni en mil vidas bastarían para sostener tanto boato, sin que ningún inspector que le quiera meter mano al asunto pueda hacer otra cosa que morderse las uñas a la altura de la primera falange.

Todo esto es lo simple, lo de andar por casa. Algo más arduo es, a partir de cierto nivel, y según la coyuntura, arreglárselas para que el grueso del flujo de tu riqueza sortee las zarpas de esos ingenuos recaudadores con el síndrome del bosque de Sherwood. Pero tampoco suponen un escollo insalvable. No suele hacer falta más que gastarse algo más de tu dinero, o desviar un poco más del de otros, para animar al chico listo en cuestión a urdir las pantallas, los zigzagueos y las taumaturgias necesarias para mantener tu fortuna a salvo de esos pelmazos.

Por eso resulta tan divertido ver gesticular a esta gente cuando les llega el enésimo arrebato de pretender que, esta vez sí que sí, seamos nosotros los paganos de los platos rotos. Y lo más enternecedor es pensar en quienes se lo creen, en quienes llegan incluso a votar con el recuerdo conmovido de esa gallardía del ceñudo flechero que apunta a las grandes dianas.

No saben que todo es como es porque nosotros (es decir, nuestro personal de servicio) estamos siempre velando para que siga siendo así y no de otra manera, mientras que ellos sólo funcionan a impulsos, que no nos exigen más que puntuales adaptaciones para recomponer nuestra invulnerabilidad.

Lo que nos vamos a reír, contando flechazos en el culo de tantos panolis de medio pelo. Así, hasta nos saldrán un poco más baratos ciertos lujos. Cosas de la oferta y la demanda.
Hasta la próxima.

imagenes :
http://lauravilladiego.files.wordpress.com/2009/04/zapatero1.jpg?w=274&h=300
http://images02.olx.com.ve/ui/1/12/74/t_14180874_1.jpg

1 comentario:

Unknown dijo...

Sarcasmo puro compañero. COnvengamos que es tal cual. Diga que macri no sabe leer...

Abuelas de la Plaza