domingo, 14 de agosto de 2011

Elecciones 2011


Tengo bien en claro lo que representa el sistema democrático burgués y la relatividad de la universal afirmación de que por su intermedio el pueblo elige a sus gobernantes, mas cercana a una falacia que a una verdad por cierto.

También tengo en claro que siempre, y reitero siempre las personas tenemos la posibilidad de elegir, por mas grande que sea el poder dominante y por menor que sea la capacidad individual de actuar por fuera de sus imperativos, por pequeño que sea el margen de maniobra y el grado de libertad permitido para ejercer la propia decisión siempre existe un resquicio por donde uno puede filtrarse. Siempre.

Mi viejo, para éstos, casos usaba una metáfora que solo comprendí de adulto.

El decía que la vida era en cierta forma como el juego del Martín Pescador. Todos estamos en la ronda y llegamos al retén formado por dos jugadorxs donde nos dicen: "Pasará pasará pero el último quedará" - y de seguido nos requieren una respuesta a elegir entre dos, - "¿rosa o alelí?" - usaba el viejo en su metáfora, con cierto componente machista-misogino propio de la gens- y según el resultado de la elección se podía pasar mas allá del retén a una u otra fila.

 La libertad de elección esta restringida a solo aquellas dos opciones que el poder controlante impone mas la de la clandestinidad revolucionaria, uno podría querer por ejemplo un helado de fresa o cuatro tréboles de una hoja pero, deberá decidirse por alguna de las dos flores ofrecidas si quiere continuar mas allá indemne porque la tercera opción, la de la clandestinidad es vista como peligrosa. No es mucho y de eso se quejaba mi viejo, pero es lo que hay y desaprovecharlo no siempre es inteligente.

En épocas dictatoriales, autoritarias y de represión feroz donde todos los ojos vigilaban, controlaban e imponían formas de accionar únicas so pena de castigos infernales (un Martín Pescador gigante) yo tuve la suerte de darme cuenta de que se podía, aún así elegir. Muy poco por cierto, pero se podía elegir mas allá de lo que el sistema obligaba y precisamente en ese momento era cuando mas se imponía la necesidad de ejercer la capacidad de hacerlo.Se debía elegir. Sobrevivir sin hacerlo era no sobrevivir. Hacerlo era permanecer vivo y resistir.

En esa oportunidad yo elegí, no se si bien o mal, nunca se sabe, pero lo hice y me hube de hacer cargo de las consecuencias, no ya del resultado de mi elección sino simplemente por haberlo hecho.

Cada vez que voy a votar no puedo evitar recordar esto.

Dice Rousseau, que lo que nos diferencia de los demás seres no es tanto la virtud de la razón, que según él compartimos con algunos de ellos; lo que nos hace de verdad distintos a todos es la capacidad que tenemos de elegir y decidir acciones aún en contra de nuestros propios instintos animales, de modo que la posibilidad de razonar nos permite deducir y anticipar consecuencias en relación con ciertas causas lo mismo que todos los animales, pero, solo los humanos, por virtud de nuestra calidad diferente, tenemos la capacidad de decidir nuestro actos con independencia de los instintos y ello nos conduce de cabeza a la construcción de la ética y la responsabilidad.

Buena elección para todos nosotros.

Hasta el recuento final.

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