jueves, 29 de abril de 2010

La batalla cultural se libra en todos los campos



Nombrar es apropiarse de lo que ya tenía otro nombre, allí mismo está la lucha por la supremacía y por el poder.


 El periodismo asalariado no oficialista obediente y disciplinado se ha embarcado en una riña con el gobierno peronista. Sobre esto se ha escrito mucho, aunque nunca será suficiente subrayar su debilidad de principios. Los argentinos vivimos dictaduras militares que secuestraron, torturaron, asesinaron a periodistas…….. y
a estudiantes… y a obreros… y a médicos… y abuelas… y niños, y bebés y …a..


…., esa imagen del pasado tan horrenda ha quedado disminuida y minimizada en los medios monopólicos ante cualquier hecho presente o es subalternizada por grupos opositores al actual gobierno. La libertad de empresa no admite grados: que antes haya sido impune cómplice del genocidio parece que no la inhibe para erigirse ahora en custodia de los valores republicanos y democráticos que ella misma ha construido para su beneficio y reproducción. Últimamente, los supuestos defensores de la libertad de empresa vienen acompañando su desdén por los derechos y libertades que dicen defender construyendo escenarios públicos provocadores como el espacio abierto en la Feria del Libro a un personaje extranjero conocido por su oscura deshonestidad intelectual y su manifiesta mendacidad y doble discurso tal la médica cubana, señora Molina; señora ésta que habiendo solicitado al gobierno nacional que interceda por ella construyéndose a sí misma con la ayuda de buena parte de la interesada prensa empresaria mundial anticubana, como una tierna y débil viejecita que deseaba visitar y “besar a sus nietecitos” por última vez antes de morir para luego de ser recibida metamorfosearse en la movediza activista política claramente al servicio del proyecto liberal de derecha de nuestro país y que se dedicara a hacer tarea política en contra de un país y un gobierno con el cual el nuestro mantiene cordiales relaciones de reciprocidad.

Está en proceso un discurso nada novedoso al que llamaré Dispositivo de Construcción Cultural Capitalista armado de partes aparentemente heterogéneas más o menos independientes aunque alineadas contra el actual gobierno nacional. Se trata de un dispositivo cultural y no de la Oficina Ideológica de “la oposición”. Comprende iniciativas descentralizadas aunque convergentes en sus objetivos, y una red de discursos e intervenciones que reúnen una falsa multiplicidad de voces que de por sí no constituyen polifonía, así como también formaciones de la sociedad civil de clara y conocida tradición antipopular.
Sería conveniente pensarlo más allá de la batahola.

Ya desde el conflicto con los empresarios agro ganaderos, el Gobierno fue apoyado por los intelectuales, académicos y profesionales de Carta Abierta, que difundieron un documento.
El segundo párrafo de esa primera Carta Abierta ponía en blanco sobre negro lo que en verdad estaba ocurriendo cuando advertía que "Un clima destituyente se ha instalado”, transparentando así la verdadera y a esta altura públicamente confesa intencionalidad de aquellos que incentivaban las folclóricas movilizaciones “campestres” que quedaban así incorporadas a la categoría de golpismo.

En LN la señora Beatriz Sarlo asombrosamente enuncia que “No hay duda de que muchos de los argumentos que se oyeron en estas semanas tienen parecidos ostensibles con los que en el pasado justificaron ese tipo de intervenciones, y sobre todo un muy reconocible desprecio por la legitimidad gubernamental” – enunciado con el que desde ya que acordamos muy efusivamente, sobre todo en la parte de “…un muy reconocible desprecio por la legitimidad gubernamental” en particular en los medios y las plumas exponentes del Dispositivo de Construcción Cultural Capitalista como es la misma Sarlo.

Así queda expuesto el constructo naturalizado, falazmente democrático, que compacta el núcleo del viejo y ahora remodelado discurso gorila y antipopular: transformar un antiguo y extendido conflicto estructural social y político en un simple conflicto de intereses económicos y pretender movilizar con ello a pequeños y grandes, pobres y ricos, en una operación golpista de nuevo tipo. La palabra "destituyente" surgida del análisis de actos y dichos de los líderes de aquellas gestas camperas comenzó a difundirse y muchas personas comunes y corrientes reflexionaron y terminaron poco a poco de abrir los ojos produciendo un efecto tal vez no inmediato pero sí duradero, tanto que sirvió para desenmascarar las mismas intencionalidades en las actividades de los monopolios que amparados por el mismo Dispositivo Cultural pretendían justificar una insostenible oposición a la nueva ley de medios audiovisuales, más de un año y medio después de la intentona encabezada por las élites ruralistas.

Los voceros asalariados de la corporación de libres empresas multimediáticas persisten en la cotidiana y patética consumación de los lineamientos dictados por el aberrante pero muy activo constructo diseñado para crear falsa ideología.
 Desde todas las tribunas que el poder del capital pone a su disposición para su defensa y preservación, ese Dispositivo Cultural se empeña en reinstalar y sostener una vieja y falsa antinomia muy utilizada en tiempos del ilegal golpe militar bombardeador de civiles de 1955 y posyeriores por la cual el peronismo por definición está enfrentado con la cultura.
Idea fuerza gorila si las hay donde no se aclara por cierto que es lo que se considera cultura pero por sobre todo qué actor social tiene el derecho al monopolio del usos de la máquina etiquetadora clasificatoria. (Carl von Linné, el que espiaba el gabinete de Dios murió hace tiempo)

En el corazón mismo del Dispositivo Cultural podemos encontrar variadas individualidades aplicadas a la frenética tarea de formar opinión desde alturas culturales auto erigidas, unilaterales y monolíticas que por cierto tienen los mismos orígenes ideológicos que mueven a la oportunista y fracasada empresaria de la medicina cubana devenida en seudo defensora de la libertad y escritora de "su verdad" que por cierto parece no ser la de muchos.
Estos "ramilletes de pensamiento" difunden mas allá de los círculos de especializados fórmulas políticas que no ofrecen todos los voceros mediáticos destituyentes (fórmulas generalmente pobres pese a las pretensiones.)

Son sesudas elaboraciones intelectuales sobre las que se puede volver y pensar. No las subestimo porque forman parte de una larga tradición de frases y epigramas políticos para el uso de sectores menos intelectuales que quienes los difunden. Se intenta una expansión hacia afuera de la élite.
Pero las iniciativas de estos individuos de heterogéneo origen y sus actividades quedan dentro de un espacio académico y profesional relativamente restringido. No hacen opinión pública, salvo entre los lectores de La Nación y otros medios similares, que están habituados a las intervenciones periodísticas de esos mismos intelectuales, o en medios incluso de menor circulación.

De cualquier modo, todo va sumando: desde las sucesivas editoriales y columnas de opinión de La Nación y Clarín hasta en el más deshilachado y amarillo programa televisivo de  individuos como Grondona o Morales o similares, circula un discurso con diversos niveles de escritura. Estas iniciativas permanecen todavía dentro de lo que se llama campo intelectual y sus cercanías.
No conozco el número de lectores de La Nación pero luego de una rápida lectura de sus columnas de opinión y editoriales y de los comentarios de lectores más habituales en su versión online podemos concluir que incluye a lo más granado del fascismo ultramontano doméstico que profundamente imbuido de la ética protestante del espíritu capitalista está convencido de que ante el fracaso de los cíclicos métodos “democráticos bueguesea-golpes cívico-militares” para asegurar la reproducción del modelo del moderno sistema capitalista racional y rabioso de producción, su última oportunidad antes de retronar al método de desaparición de ideas y cuerpos inoportunos aplicado recientemente, es la de utilizar todo el poder del capital para “comprar opiniones y voluntades” y así aspirar a la instalación en el imaginario de esa entelequia definida como “lagente” de un candidato útil estilo "la rata" pero cero KM. En este arco es que La Nación se articula con Beatriz Sarlo en la terea de tratar de erigirse en personaje estelar y un centro del Dispositivo Cultural reaccionario dando cuenta de una milagrosa transmigración ideológica impulsada por el afán de protagonismo y poder de la señora devenida en monocorde voz constructora de "lo culto" y de "lo intelectual relevante".

Dejando de lado toda alusión a los intereses económicos jugados detrás del problema “Papel Prensa – Su apropiación seudolegal” y otros no menos "comerciales" todos generadores de ganancias reales y contantes, el Dispositivo Cultural se aboca por sobre todo a minimizar, denostar y desautorizar desde su largamente construida y naturalizada “superioridad cultural decimonónica y civilizada” toda actividad que signifique la expresión de apoyo popular de grupos sociales a la actual gestión ejecutiva y al peronismo en general mostrándola lo que se debe evitar en una sociedad democrática culta, o sea la participación.

Acá entramos en aguas profundas. El constructo reaccionario actúa rápido, no se fija en menudencias, y tiene la determinación de quienes piensan que la batalla final no se gana sin una victoria comunicativa y para eso se aplica a fondo para cercenar toda posibilidad de apertura del espacio comunicacional a la multiplicidad de voces que desde siempre han sido silenciadas por los monopolios fabricantes de información y verdades únicas.

No falta en la planificación de acciones directas y agresivas previstas por este conglomerado táctico un ataque frontal aunque tardío al flanco bloguero, fenómeno simpático éste donde la cultura estructural seria “ahora” de entidad a un nuevo campo de acción político inicialmente despreciado por ella y consecuentemente ganado por el arco denominado por propios y ajenos como Nac&Pop.

Al hecho cuasi lacrimógeno y tragicómico de estos voceros oficiales de la reacción tratando de explicar con palabras urgentes que “La Web no es una nube de ángeles que quieren simplemente comunicarse con independencia de los grandes medios” yo lo caracterizo como el síndrome del ¡huy como no me di cuenta antes! Esto invariablemente me remite a los dichos de Alec Oxenford, emprendedor argentino fundador y sostenedor de varias y muy exitosas empresas puntocom quién probablemente no se defina a sí mismo como progresista ni kirchnerista pero que sí sabe mucho de inventar maquinitas de ganar dinero; quien ya en 2007 desde un costado distinto pero no menos válido explicaba en “Mis impresiones sobre por qué bloguear…”que aquellos que no leyeran el futuro en este fenómeno de la red 2.0 quedarían fuera del juego. Se refería especialmente a empresas que no registraban hasta ese momento este fenómeno novedoso como vía de expresión y comunicación con sus clientes y la potencial transformación del paradigma comunicacional implícita. Pues el futuro es hoy y algunos como La Nación y Sarlo llegan tarde y para disimular su congelamiento cerebral y su ceguera cultural se dedican a negar y banalizar al fenómeno tratando de tapar el sol con un pulgar en una actitud asimilable a la ICAR cuando condenó a Galileo. Recordemos que en aquel momento histórico fueron los purpurados jueces quienes pensaron para sí "eppur si muove"

Para finalizar este intento de plagio resarcitorio y resignificación del discurso gorilosárlico que hemos emprendido hoy, reflexionamos:

El mundo de la Web es difícil de dimensionar por parte de quienes se constituyen en los custodios de la fe de las estructuras tradicionales cual caballeros templarios pero podemos ayudarlos.

Por un lado está el lugar común de la importancia de la red bajo las formas de plataformas soporte de las ahora famosas “redes sociales" de las que hablaba Alec en 2007 que no son sino los viejos modos de control social apoyados en una nueva tecnología y que por cierto no asustan ni más ni menos que los viejos modos de control social con las viejas tecnologías, está además el artefacto ideológico del temor religioso de algunos de quedarse fuera de la realidad virtual y allí se cumple la máxima feimaniana de que “cualquier boludo puede tener un blog”. Incluimos es ese congrlomerado heterodoxo además a los que se creen vivos y se ponen a hacer boludeces aprovechando que “el aire es gratis”.

Por el otro lado están algunos que desean explorar el nuevo campo comunicacional con la consciencia de que toda acción es política y sean o no pagados por alguien deciden dar la batalla cultural en éste campito que es también, entonces una gramilla apta para la bola.

El Dispositivo de Construcción Cultural Capitalista muestra una fisura al no registrar a tiempo éste fenómeno, fisura que seguramente no tardó demasiado en tratar de sellar por medio de un triple acciónar:
Primero lanzar a su jauría de voceros asalariados a manchar la honestidad intelectual de los adherentes a la actual gestión acusándolos de hacer lo que ellos mismo hacen cotidianamente, o sea recibir dinero y favores a cambio de construir ideología simpática a sus patrones; después continuaron con el ataque de hackers y opinadores profsionales asalariados con el objetivo de entorpecer o anular la efectividad y funcionamiento de los blogs y simultáneamente lanzaron a sus tiburones de saco, corbata y maletín a establecer un cerco defensivo - ofenssivo en el terreno de las operaciones leguleyas.
Cuando se habla de hegemonía, en un sentido estricto, hay que pensar en esta dimensión donde se juega a convencer, aunque, desde tiempos remotos pero por suerte cada vez algo menos frecuente, el pensamiento hegemónico se trastocaba en bombardeos a plazas con civiles, apaleamiento a estudiantes y docentes universitarios, secuestros, torturas y asesinatos de adolescentes que reclaman por boletos, hasta las más cercanas muertes "producidas por la crisis" de Kosteki y Santillan o el fusilamiento impune de Fuentealba, pasando por una operación genocida de “limpieza de ideas” con la reconocida complicidad criminal de las empresas libres que defienden la libertad empresa. Por supuesto que ninguno de estos hechos históricos producen largas diatribas literarias y culturales en las páginas de La Nación fluyendo de la preclara y admonitoria pluma sarliana.

Por suerte, como dijo un comentarista de 6, 7, 8, en la Feria del Libro no hay más violencia que en un concierto de rock.

Hasta la próxima.

1 comentario:

Marmaduke/Eddie/Matt dijo...

Cuanta razón tenía Jose Pablo Feinmann cuando, años ha, ya decía que Sarlo es la reencarnación de Victoria Ocampo!
Eddie

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