miércoles, 2 de marzo de 2011

El tipo ese de la foto

A mi, el tipo me desagradaba ya desde antes. Como escritor, desde hace mucho y salvo alguna de sus obras  iniciales "menores" como por ejemplo  "Los Cachorros", su obra no me parece buena.  Pero claro yo no soy jurado del Nobel ni siquiera un lector calificado, solo soy yo uno más perdido en la multitud.

De todas formas logró hacerme olvidar sus dones como escritor cuando accedí a sus artículos periodísticos donde reconocí su rol de vocero explícito rentado, para el mundo de habla hispana, de los intereses políticos de la derecha norteamericana más recalcitrantemente conservadora que es la que financia sus abundantes recorridos proselitistas provocadores.


En definitiva es el vocero de su hijo menos famoso en el mundillo de las letras hispanas que el padre pero reconocidísimo en el de la actividad política anti todo lo que no sea el liberalismo a ultranza puesto al servicio del modelo imperial conservador norteamericano.
El tándem Vargas sirve con fruición a esa doctrina de pensamiento racista.

Defensor confeso de la penetración ideológica de los intereses económicos poderosos sobre los débiles, defensor del pensamiento planetario único imperial y decimonónico corporizado en la idea de un "mercado global"; lubricador discursivo y apologista de maniobras agresivas y golpistas para las sociedades de América Latina, impulsor incondicional de las doctrinas de libre mercado y admirador de las consecuencias que ésta produce allí donde se aplique ( la exclusión social consecuente es solo la constatación en el plano de la economía del principio natural de la supervivencia del mas apto) , opositor acérrimo de la visión de la cultura como expresión de las diversidades de cada grupo humano y adscripto en cambio a las posturas de aquellos neoracistas que ven la producción cultural solo como mercancía que sobrevivirá o no en el mercado en función de una elección comercial de los consumidores para lo cual confunde a consciencia, como todo liberal, el concepto de "valor" con los mucho mas banales y vacíos conceptos de "precio" y "ganancia.

Hasta aquí mi opinión sobre el señor ese y el affaire del discursito inaugural de la de por sí nefasta, remanida, insoportablemente aburrida, ruidosa, sucia, ultra mercantilizada, Feria del Libro cuto lema pasó de ser "...del autor al lector" a "... del productor al consumidor", un evento comercial a la que tendré nuevamente el militante agrado de NO ASISTIR como vengo haciendo ya desde hace muchos años.

Ese espacio que ya de largo es reconocido solo como un reducto donde lejos de promover cultura, se busca la más prosaica intención de generar y preservar un ámbito de negocios comerciales favorable para la industria y el comercio del "producto cultural"en los que el éste ha sido colonizado para ser convertido en una mercancía sobre la que puede fijarse un precio y obtenerse una ganancia.


Ahora bien respecto de la discusión planteada sobre el discursito con que el señor de la foto de arriba, invitado por Carlos de Santos de la Cámara Argentina del Libro (CAL), habrá de inaugurar el evento comercial de marras, la Presidenta le planteó (a Carlos Gonzalez, director de la Biblioteca Nacional) que

“no puede dejar la más mínima duda de la vocación de libre expresión de ideas políticas en la Feria del Libro, en las circunstancias que sean y tal como sus autoridades lo hayan definido”

y agregó que

“(...) no es concebible la vida literaria y el compromiso con la ensayística social sin un absoluto respeto por la palabra de los escritores –o de cualquier ciudadano–, cualquiera sea su significación o intención”



¿Se entiende? En un año electoral crucial para la consolidación del actual modelo de sociedad que la señora presidenta lidera y la mayoría de los argentinos apoya, ésta cuida muy celosamente con este acto las aristas del permanente y siempre necesario proceso de construcción de espacios para la acumulación de poder.

Mas que entendible es remarcable lo acertado de su intervención. En ella se lee la obvia intención de abstenerse de presentar batalla allí, una batalla tal vez correcta en cierto contexto estratégico menor pero por cierto poco importante para el plan táctico mayor.

Desde cierto punto de vista y con todo respeto por la trayectoria militante de Horacio González, la intervención del director de una entidad dependiente del ejecutivo como lo es la Biblioteca Nacional opinando críticamente sobre que en definitiva es una sunto menor y de orden privado de una entidad comercial independiente no es tácticamente correcto en este caso.

Si bien no debe menospreciarse la batalla discursiva en todos los planos, debemos tener en cuenta que hoy por hoy esa batalla se está dando sobre objetivos tácticos y sobre la base de estrategias que enfrentan al ejecutivo con contendientes bastante mas peligrosos, poderosos y desgastantes que la CAL de Carlos de Santos y su Feria del Libro.



Hasta la próxima.

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