lunes, 14 de marzo de 2011

Me convence


Algo había escuchado en esos programas oficialistas. 

La Gran Betty de Buenos Aires había escrito algo en LN que sorprendía a varios.
Entonces, hoy la guglié y me encontré con esto:
"Hace tiempo que no escuchaba vibrar las paredes de un túnel de subterráneo con cientos de personas cantando la marcha peronista: los golpes rítmicos contra la chapas de la escalera mecánica, los pies acompasados, las voces roncas pero persistentes. Hace tiempo que no viajaba en un vagón donde la felicidad de la fiesta que acababa de terminar en Huracán se prolongaba con los mismos cantitos: "No la toquen a Cristina; los vamos a reventar", era el preferido, pero todo con buena onda, como pidió, textualmente, la Presidenta en el final de su discurso. La buena onda de la gente se fortalecía en el sentimiento ganador."
 La verdad es que no pude terminar de leer la nota de la gran Betty de Buenos Aires (ni lo haré nunca, con eso alcanza),  las lágrimas me lo impedían, la emoción me embargaba, porque era verdad, tanta verdad que en ella iba mi hijo entre las decenas de miles de jóvenes aún nonatos en aquel oscuro y tenebroso marzo del 76 y que el viernes pasado se acercaban bulliciosos al hermoso estadio quemero para escuchar a la señora presidenta. Un hijo que depués reflexiona en mi blog:
"... viejo, que momento, si me pregunto, hace un par de años atrás nunca me hubiera imaginado yo asistir a un acto como el de Huracán. Nunca me hubiera imaginado que iba a terminar cantando la marcha peronista y contagiado por tanta militancia y sentimientos."
Que la gran Betty de Buenos Aires escribiera esas líneas describiendo un hecho verdadero, era impensable por ejemplo en los oscuros meses de la "gran guerra gaucha del siglo XXI" cuando muy pocos apostábamos por la viabilidad de la continuidad del proyecto y los que aún así lo hacíamos era desde nuestra invariable vocación de sufrientes mártires fanáticos cuasi desahuciados pero definitivamente tercos.

Que mi hijo hubiera escrito esas líneas desde el corazón describiendo un hecho verdadero como ese también era impensable hace un tiempo.

Leerlos hoy a ambos, entonces, me convence por uno y otro flanco, aún más que la reciente y promisoria victoria Katamarqueña del FPV, del inminente, irrefrenable e irremediable triunfo de la señora presidenta en las próximas elecciones nacionales y así de la posibilidad cierta de continuidad para el proyecto nacional y popular.
Así sea.

Hasta la próxima

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