sábado, 17 de diciembre de 2011

Viene al caso


... la pregunta no es  
¿este dato es cierto, es verdad, es de buena fuente, es real?
sino  ¿quiénes controlan la difusión de este dato.

Venía yo rumiando preocupado y enmimismado acerca del reciente volantazo camionero y el consecuente silencio de la morocha de negro, hechos que atraviesan nuestro teleteatro nacional para la hora del desayuno, del almuerzo, de la meerienda y de la cena, por estos días.

Iba yo cavilando sobre la imposibilidad de una interpretación objetiva de la lógica del entuerto cuando, me dí cuenta que ya el viernes era sábado y entonces me fui a leer la nota de mi amigo informático en LNOL. (Bueno él no se enteró aún de que es mi amigo)

Y fué así que se aclaró lo oscuro con la luz de lo obvio.

Ariel Torres, escribe en La Nación algunas de sus interesantes reflexiones sobre el tema tecnológico - para algunos lo tecnológico es únicamente informática y ordenadores - es decir internet, específicamente twitter y la multiplicidad de sus voces.
El número de individuos que decidía qué sabía el público fue siempre muy pequeño. Esto es bueno, si estás entre esas pocas personas, porque, sin importar la calidad de la información, podés imponer una idea, una visión del mundo, lo que te venga en gana. Es más: podés imponer el mito de que tu voz es la única calificada, que es de calidad.
Esto va de la mano con las palabras primeras de Balandier en el Drama, Capítulo I de El poder en escenas (si, si, leí algunas paginas mas ¿y qué? por eso no puedo ser peruca)
Tras cualesquiera de las disposiciones que pueda adoptar la sociedad y la organización de los poderes encontraremos siempre presente, gobernando entre bastidores, a la teatrocracia.
Siempre en los actos del poder hay una puesta en escena con alguna información expuesta en superficie y con otra información oculta al vulgo, todo ello en función de los intereses de las partes y de quienes las representan.

Hasta la próxima función del poder en escenas.

No hay comentarios.:

Abuelas de la Plaza